AÑO A - TRIMESTRE 1, 2004
LECCION
NUMERO 5
Enero 31, 2004 |
Cuando los cocodrilos perdieron la comida
Génesis 2:8, 9, 16, 17:3; Patriarcas y profetas, págs.
30-56.
El mensaje:
Cuando nos equivocamos, Dios todavía nos ama y nos perdonará.
Versículo para memorizar:
Que todo lo que respira alabe al Señor!"
{Salmo 150:6, NVI).
Alguna vez has encontrado un lugar verdaderamente bueno para esconderte
cuando estás jugando a las escondidas? ¿Un lugar en que ningún
otro pensaría buscar? Ese es el tipo de lugar que la madre de Moisés
estaba buscando.
Faraón, el rey de Egipto, tenía miedo. Los Israelitas
estaban creciendo en cantidad,
Así que llamó a sus consejeros a una reunión.
"¿Qué podemos hacer con respecto a estos Israelitas?" Preguntó.
Ta hay demasiados y son muy fuertes. Hasta podrían tratar de tomar
posesión de nuestro país".
Finalmente estuvieron de acuerdo en que el Faraón debía
dar una orden. Todos los bebés varones de los israelitas deberían
ser muertos. Ellos no crecerían hasta ser adultos; morirían.
Jocabed y Amram estaban asustados y tristes. Tenían grandes esperanzas
para su nuevo bebé. Dios había prometido enviar alguien para
sacar a su pueblo de la esclavitud. Tal vez su pequeño era esa persona.
¡No querían que muriera! Así que decidieron esconderlo.
Durante tres meses pudieron esconder al bebé en su casa. Pero
pronto empezó a hace mucho ruido. Jocabed tenía miedo de
que lo soldados encontraran al bebé. Así que la familia pidió
ayuda a Dios.
Mientras oraban, un plan les vino a la mente. "Vamos a poner a Moisés
en el río", dijo Jocabed. Vamos a poner a Moisés en una canasta
cubierta con brí para que pueda flotar". "Yo lo cuidaré de
cerca dijo María, la hermana mayor de Moises" Me voy a asegurar
de que nada le pase a la canasta".
Cada día, muchas veces al día Jocabed oraba para que Dios
protegiera a Moisés. Cada día, llevaba su hijo al río
Nilo en su canasta cada día, ponía la canasta en el agua
donde los juncos crecían así que la canasta no podía
irse lejos flotando. Y cada día María observaba la pequeña
canasta para estar segura de que su hermano estaba seguro adentro.
Un día, la hija del Faraón vino a la orilla del río
a bañarse. Vio la canasta. "¿Qué está moviéndose
entre los juncos?" preguntó a sus sirvientas. "Por favor tráiganmelo".
Pronto la canasta le fue entregada a la princesa. Ella levantó
la tapa y miró adentro. Y el pequeño bebé Moisés
comenzó a llorar. La princesa sonrió y dijo, "Este
es uno de los bebés Hebreos. No lo dejaré morir como los
otros. Voy a cuidarlo y atenderlo como mi propio hijo".
María escuchó. Apurada se acercó a la princesa
y le preguntó: "¿Te gustaría que buscara una mujer
hebrea que lo cuide por ti?"
"Sí, por favor. Eso estará bien", dijo la princesa.
María corrió rápidamente y trajo a su madre. Cuando
Jocabed llegó, la princesa sonrió. "Por favor, lleva este
niño y cuida de él por mí", dijo ella. "Te voy a pagar
bien. Enviaré por él cuando esté grande".
¡Jocabed estaba feliz! Ellos podrían cuidar a su bebé!
¡Y hasta se le pagaría por cuidar de él!
"¡Este es un milagro!" dijo Amram. "Dios debe tener un plan para
este bebé".
"Sí", replicó Jocabed. "Le enseñaremos todo lo
que podamos acerca del Dios del cielo. Él debe saber todo antes
de irse a vivir con la princesa"
La princesa dejó a Moisés con Jocabed hasta que tuvo 12
años de edad. Durante esos 12 años Amram y Jocabed enseñaron
a Moisés acerca de Dios y su pueblo. Pero llegó el día
cuando Moisés tuvo que mudarse al palacio. La vida en la corte era
emocionante. Moisés aprendió muchas cosas allí, pero
nunca se olvidó de Dios.
Cuando Moisés tenía 40 años de edad vio a un Egipcio
golpeando a un Israelita. Se enojó tanto que mató al Egipcio.
Al siguiente día Moisés vio a dos Israelitas peleando. Se
paró entre ellos y les dijo que dejaran de pelear. Ellos voltearon
y le preguntaron, "¿Nos vas a matar a nosotros también?"
Moisés se atemorizó. Había hecho algo terrible.
Y el Faraón podía mandarlo a matar por haber hecho aquello.
Así que Moisés huyó a la tierra de Madián.
Pero aun entonces, Dios estuvo con él y lo protegió. Dios
tenía una obra especial para que Moisés hiciera. El tiempo
en el desierto de Madián le ayudaría para preparar a Moisés
para esa obra.
Dios también cuida de ti. ¿Piensas que él puede
tener un plan para tu vida?
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